No es la primera vez que se da por sentada los sistemas de datación "excátedra"-científicos, curiosamente cuando no es la primera vez que se producen errores y correcciones.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/14/actualidad/1339695041_017850.htm
En fin, hace unos días que vi en el canal discovery, como pueden crearse diamantes artificiales en laboratorio, ¿cómo? Si aplicamos gas hidrógeno y metano sobre una base de diamante natural (a fin de cuentas, carbono puro) y lo sometemos a la presión y temperatura adecuadas durante cierto tiempo, ¡voilá! tendremos un hermoso diamante que tendrá el tamaño de una muela de caballo.
¿Y qué tiene que ver esto con la datación? Pues bien, sabemos que en muchos casos, la datación se basa en la radiación de los materiales, y para no entrar en detalles, en función del nivel de radiación se puede hacer un "cálculo" (un dos tres... 500 millones por poner) irrevocable y definitivamente exacto en su aproximación de la edad del referido material.
Sin embargo sabemos que también podemos simular y alterar la composición química de los elementos sometidos a ciertos criterios de presión, temperatura y entorno variable.
Y yo me pregunto, cuán imbécil resulta ser el ser humano que se atreve a manejar afirmaciones categóricas, cuánto más impresionantes sean mejor y con total facilidad enunciar fechas y suposiciones 'demostradamente' científicas, aún cuando hay pruebas irrevocables de que la tierra ha sufrido constantes cambios y cataclismos mundiales que sin duda han podido alterar las condiciones de los lugares en lo que precisamente hacen falta: presión, temperatura y entorno químico.
¿Cuánto de científico hay en el arrojo, por ventura, la tradición y una suposición?
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